Caixa y Nano

"La Caixa" y el Nano

Al final sucedió lo que parecía imposible: se abrió la caja de Pandora y, tras ésta, todas las demás. El Banco de Sabadell y la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Baleares han hecho un Raffaella Carrá, o, lo que es lo mismo, se han venido al sur. Los presidentes Fainé y Oliu, en sus respectivas juntas de accionistas, han reconocido que para hacer bien el Euribor hay que venir a la Comunitat y, acicalados con sendos pelucones rubio platino y trajes de fleco abundante, se han arrancado con el tema enterito: «Tuve muchas experiencias y he llegado a la conclusión que perdida la independencia en el Sur se pasa mejooooor». Después, el señor Oliu confesó que a él le gustaba más Sergio Dalma que La Carrá. Éste también era de Sabadell y, sin embargo, cuando susurraba las baladas fingía ser italianísimo. Es por ello que el mago de las finanzas pensó que el vocalista podía servir de ejemplo para su banco que, aun siendo catalán, ahora debía hacerse pasar por alicantinísimo. Entonces, se liberó del postizo, puso la voz rota, y se atrevió con la versión libre para banqueros del famoso hit: «Ingresar en el cajero no es ingresaaaar, es como estar ahorrando solooooo, tú con la libreta de la CAM y, a dos metros de ti, sacando tu Manoloooo».
Las autoridades más sediciosas del país norteño esperaban que por la Diagonal volviera a entrar el general Yagüe al frente de las tropas nacionales, pero ocurrió que por esa avenida principal, que cuenta con varios carriles en ambas direcciones, empezaron a salir pitando de Barcelona sus magnas entidades de crédito. Mi homólogo tampoco daba crédito. Él, para los asuntos de la pela, siempre se ha fiado del ex Artur Plus que le juró (y le perjuró) que los bancos no se marcharían nunca.
Junqueras, como de costumbre, vio la parte positiva de la noticia: la infanta Elena iba a perder su empleo en la Obra Social, y es que echar al paro a los miembros de la Casa Real es siempre el objetivo de cualquier republicano que se precie. Por algo se empieza, se dijo el Vice, a quien también le tranquilizó bastante pensar que el movimiento de las citadas entidades no excedía los límites de los Países Catalanes (a saber: la antigua Corona de Aragón, sin Aragón).
A los que les que ha alegrado sobremanera la fuga de capitales es a las CUP, y es que ellas (hay que nombrarlas en femenino incluso cuando se trate de tíos barbados) además de indepes son anticapitalistas y antisistema, y es sabido que no existe nada peor para sus lideresas que la figura de un banquero con puro, mostacho y chistera, como el del Monopoly. Tampoco les gustaba un pelo Rato –calvo y con perilla– a quien su portavoz bocachancla llegó a amenazar con una chancla.
La alcaldesa de la Comuna, nuevamente, se ha puesto de perfil y recordemos que su perfil bueno es el de hada madrina de hipotecados. De modo que, al contemplar como ese par de rascacielos del skyline barcelonés se autodesahucian, se dijo, cual Silvia Pérez Cruz: «Es indecente, gente sin caja, cajas sin gente».
No quiero ser uno de esos que, en las horas críticas de la «Operación Salida», hacen leña y hasta biodiésel del árbol caído. Eso lo dejo para los gobernantes de la Meseta. Esos que corren a acoger a Gas Natural y Aguas de Barna, sin gas. Los que brindan estos días con Freixenet, pues desde que explotó el ladrillo ya no se acordaban de cómo era una burbuja. Esos que esperan que Planeta les conceda el Premio, instalando la sede de la principal editorial en castellano en la Castellana. También los que cruzan los dedos para que se vaya la Seat, que como es una planta costará más de trasplantar.
No es para tomárselo a broma, le insisto al amanuense. No. Los valencianos y las valencianas hemos vivido en primera persona la pérdida de bancos y cajas. Es por ello que nos pesamos que el destino nos los ha devuelto con las letras del revés y donde antes en el rótulo decía: Bancaixa, ahora pone: Caixabanc, tanto monta, y donde antes hubo un monigote de Mariscal en forma de asterisco* (*¡yuyu!) hoy vemos la estrella del pintor Joan Miró, que es la única estelada constitucional.

PS: ¿Qué pensaría de todo cuanto sucede la padrina de Serrat, la que le abrió una cartilla a su ahijado porque tenía que «estalviar els diners, fill meu, com sempre ha fet la tieta»? ¿Qué diría la pobre mujer si supiera que la sede social de su caja de ahorros se había trasladado y, por lo tanto, había abierto una cuenta en el extranjero? Por esta y otras canciones le he otorgado al Noi del Poble Sec la medalla de oro de la Generalitat de aquí. Porque les podemos haber birlado La Caixa, el Sabadell y la Nocilla, pero de este out let de las primeras marcas del Principat, y por más que se desgañite La Carrá, yo me quedo con el Nano... quizá porque mi niñez sigue jugando en su playa.
viernes, 13 de octubre de 2017
Publicado por Cronista Montañés

PuigdelsPorts


Carta de Puig a Puigdemont

Queridísimo Molt Hororable o Inhabilitable o Querellable, de Generalitat a Generalitat, de Villa Abajo a Villa Arriba, de Puig-dels-Ports a Puigdemont:
Te escribo conmovido por las últimas noticias que me llegan del antiguo Principat y/o futura República, una vez que has aprobado las famosas leyes de desconexión con España o/y la parte que me toca, el Maestrazgo. Además de Tigre de Morella, soy socialista y a mí tampoco me importa tener una o más naciones, ni la doble nacionalidad, que ya dice mi secretario general que el Estado es una multinacional. Sí, España fabrica nacionalidades como la Ford produce Focus o la Nestlé elabora nescafés. Sin ir más lejos, por esto último el Régimen del 78 ha hecho historia, por dar «nescafé para todos», menos a los vascos, que tacita a tacita les tocó el sueldo nescafé. Pero los gustos de la clientela se sofistican, evolucionan y la fábrica de chocolate toma nota. Así, poco a poco, hemos pasado de aquella patria indisoluble al Nexpreso soluble... y más aromático. Precisamente, la mañana que tenía que reunirme con George Clooney en el palacio de la Moncloa para tratar sobre la comanda de ristrettos y vollutos que le quiero hacer, va y tú y me contraprogramas la visita con la sesión del Parlamento de Cataluña sobre el referéndum 1.0, con papeletas de fotocopiadora láser, urnas de impresora 3D y felpudo del Ikea.
En el país de los valencianos, aunque no te lo creas, también sufrimos el FLA, y nos produce las mismas flatulencias que a tu vicehonorable, pero, en lugar de refrendarnos literalmente, organizaremos una mani contra la infrafinanciación que lucirá el lema «Som una infra-nació», pues no nos llega ni para pagar las letras de la pancarta. Ah, también sufro al Pepé de la Comunitat, que me acusa de estar secuestrado por los pancartalanistas.
Todo lo que sucede me ha traido a la memoria los años cuando estudié Ciencias de la Información en la Autónoma (como tú) y las vecinas del barrio donde vivía chillaban por los balcones (como tú): «Volem butà!». Era otra Transición, menos transitiva que la vuestra de ahora e incluso se diría que fue una enajenación transitoria. Por los transistores hasta se oía cantar a Juanito Valderrama: "Adios mi España querida", una copla premonitoria. Del único «procés» del que se hablaba era del Proceso de Burgos, los últimos samurais se hicieron el harakiri franquista (pero sin catana, que duele) y, al fin, el pueblo pudo "vutà" en un referéndum que, como en cualquier referéndum bien montado, salió que «sí». Más que un referéndum parecía un musical, "Habla pueblo habla", "Libertad, liberdad, sin ira libertad". Todo de "la ley a la ley" y tiro por que me toca, y hecha la ley, hecha la Constitución. Hasta Tarradellas volvió a casa y dijo aquello de «Ja sóc aquí!». Luego, el que estuvo por aquí (y por Andorra) fue Pujol, el muy exhonerable, que también soltó su frase: «Què s'han cregut?». Fue la pregunta que lanzó a Madrid para rehacer el camino de vuelta, como un bumerán, treinta años después. Felipe quiso des-bancarlo pero don Jordi, enfundado en la señera (entonces, sin más estrella que la de La Caixa) se calló el secreto. «¿Qué se han creído?» ¡Todo! ¡Nos lo creímos todo!
Querido Molt, me dirás que no lo has podido hacer mejor, que no te han dejado, que para cocinar una tortilla (española o francesa) antes se ha de romper uno o más huevos. Que Rosa Parks también tuvo que colarse en el autobús de la Historia sin enseñar el billete al revisor. Que ya tenéis mayoría de edad y de la otra, y que la Forcadell lo quiere Òmnium. Que, cuando te embarcas en la golondrina del puerto para ir a Ítaca, en la mitad de la travesía, no se vale decir que siempre te ha gustado más el nano Serrat que el diputat Lluís Llach y que tú también naciste en el Mediterráneooooo. Que sí, que tú tienes toda la razón (y Marhuenda La Razón), pero con eso no basta, que después del Brexit (que no es una serie de Netflix), un Catexit exitoso te sacará de la UE y Junqueras, por mucho que repita posverdades como puños, nunca se convertirá en Juncker. 
También me ha sobrado tiempo para pensar en el temible «choque de trenes». Si este se produce en algún lugar indeterminado de la geografía peninsular ya te puedo asegurar que no será en el Corredor Mediterráneo, sencillamente, porqué únicamente existe en nuestra imaginación. Además, a los de Vinaròs sólo les falta que el descarrilamiento ferroviario suceda en su municipio; después de los terremotos del almacén de gas de Florentino y de las últimas explosiones de las bombonas de la yihad, los sufridos vecinos al sur del Ebro ya andan gritando: ¡No queremos "butà"!
Post Scriptum:
Me ayuda a elaborar esta epístola presidencialista el Cronista Montañés, el negro que anteriormente escribió Los días del trencadís de Alberto Fabra, a quien presupongo experto en rompimientos y/o trencadisses.
El muy ingenuo no sabe nada de los referendos legales y mucho menos de los ilegales, y se ha atrevido a apuntarme una solución a tu desafío. Según él, lo más sencillo es que los ciudadanos catalanes y las ciudadanas catalanas (y los Ciudadano's de Rivera) acudáis todos a la Notaria, para que el fedatario público levante acta a vuestros desvelos y recelos, y después que os recuente uno a uno. Seguro que el Gobierno lo notaría. De este modo, sobran las urnas y las papeletas, y menuda papeleta se le presentaría a don Mariano –el registrador de la propiedad de Santa Pola– si sale que vuestras últimas voluntades pasan por modificar las lindes del solar... patrio.
Después de escuchar las ocurrencias del amanuense, le sugiero un título provisional para el segundo volúmen: Los años botánicos, el que habrá de dedicar a glosar las glorias de mi mandato tripartito como presidente de esta nuestra Comunitat.


martes, 10 de octubre de 2017
Publicado por Cronista Montañés

Viejo, nuevo Nou

 Ante un viejo y nuevo Nou

Ha vuelto el 9 de octubre de la misma manera que todos los años regresa el Día de la Marmota. Así, atrapado en el tiempo, me veo como el actor Bill Murray y a mi vicepresidenta Oltra en el papel de Andie MacDowell, protagonizando la misma historia Y no me refiero a nuestro affaire bipartito, sino a la Historia valenciana con hache mayúscula. Perdonen que adopte el modo rey Don Jaime, pero pienso que la jornada lo merece, y es que ya me veo presidiendo los actos institucionales más mayestático que nunca. Una vez más otorgaré las altas distinciones y las menciones, a los que las hayan merecido, y horchata y fartons al resto. Y nuevamente pronunciaré unas solemnes palabras sobre las grandes cuestiones que nos desbordan desde que el homínido es hombre: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos? y ¿a dónde vamos a comer después del piscolabis, que me he quedado con hambre?
Sí, reconozco que vivo encerrado en mi burbuja palatina, y que más allá de estos muros están vuestros muros de facebook. Por eso sé que el Día de la Comunitat os la trae al pairo, que, como mucho, cogéis el coche, la bolsa-nevera hasta los topes y los tuppers con los sanjacobos y os plantáis con la sombrilla sobre la arena como si no hubiera un 10 de octubre. Todos llevamos un Jaime I escondido en lo más recóndito de nuestra alma vernácula y la toma de la primera línea de la playa es la forma más aproximada de conquistar un palmo de tierra que llevamos a la práctica. Después, volveréis a vuestros hogares, contentos y pagados por haber cumplido con la tradición, porque es algo que lleváis en el ADN, o en el DNI, porque donde pone «población», ahí está el pueblo valenciano que os vio nacer y hoy es su gran día y su gran noche. Así que, tots a una veu, a cantar: «Hoy para mí es un día espesiaaaaal, pues saldré por la nocheeeee...» (¡Qué grande Raphael y cómo cantaba El Tamborilero en la Gran Noche... del franquismo!).
Después están los que celebran la jornada como si fuera L’Onze de Setembre, con un mes de retraso, o los que lo festejan como si se tratara de la víspera del Día de la Raza (sic) y la Pilarica, que no quiere ser francesa. Pero en el viejo y nuevo Nou siempre estaréis vosotros/vosaltres, los que miráis al cielo para ver si os podéis montar el puente, más o menos como esos influencers de la campaña de la lengua que gritan: «construiré mil ponts, mil vegades».
Ya os he dicho que estoy en modo Conqueridor y, puesto que me hallo redactando (con el negro) este nuevo Llibre dels Feits, me dispongo a dictar una prerrogativa regia, aunque muy poco realista. A saber: el Día de la Marmota sirve a los vecinos de la localidad de Punxsutawney (Pennsylvania) para averiguar cuánto tiempo queda para que acaben los fríos del invierno estadounidense. Cada 2 de febrero, esta jornada pseudometeorológica tiene como protagonistas a un roedor, medio aturdido ante el gentío, y las autoridades locales, vestidas de cobradores del frac. Valencianos y valencianas, sin despreciar el sentido romántico de la Mocadorà, la Procesión Cívica y el Te en la Catedral, os propongo convertir nuestro festivo remunerado en el día en que tratemos de averiguar si los calores del verano (y del veranillo de San Miguel) han tocado a su fin. Para saberlo a ciencia cierta, y más como está últimamente el cambiazo climático, también necesitaré un bicho metido en un cajón. El cronista me aconseja que utilice al topo, pues desde que acabó la anterior legislatura el hombre no trabaja y eso que en el pasado  fue el funcionario que demostró una gran productividad a la hora aflorar las facturas ocultas del Palau. Entonces, un servidor, acompañado por el Consell en pleno –pero vestidos de etiqueta, no como de costumbre– deberá sacar al topo de su escondrijo. Si el animalito se vuelve para adentro, será la señal inequívoca de que el estío ha acabado y con él nuestra campaña turística de sol y paella. Si, por el contario, el roedor sale por su pie con un ticket de compra de mi actual etapa de transparencias ya sabré que el tío trabaja para la oposición. ¡Y que tenemos verano hasta la Purísima!
lunes, 9 de octubre de 2017
Publicado por Cronista Montañés

Opinión Emili Piera


lunes, 16 de marzo de 2015
Publicado por Cronista Montañés

La conquista de Valencia




El Molt Honorable había pasado las últimas
noches en vela. Aunque los genoveses todavía
no lo habían confirmado como cabeza de lista,
él sentía la irrefrenable necesidad de conquistar Valencia para la Popularidad y se propuso acometer el reto por su cuenta y riesgo. Aquella empresa se le antojó que no sería sencilla y, en ocasiones, hasta sentía miedo. De hecho algún malintencionado insistía en lanzarlo contra el monstruo de las tres cabezas (¿o quizás ya eran cuatro?) como otrora se cuenta que hicieron con Rodrigo Díaz de Vivar, cuando éste ya estaba fiambre.
No, mi señor Fabra, usted no va a cabalgar  como el zombi de El Cid, le gritó solícito el amanuense. Entonces, entre tanto no era confirmado como candidato de la orden de la gaviota, el caballero se dispuso a ensillar al negro. Sí, como suena, el presidente for president le pidió al cronista Montañés que le llevara al caballito hasta la puerta de Serranos. Desde la misma tarde que se sentó en el palco de autoridades a contemplar el Torneo del Rey, sintió el íntimo deseo de emular a Jaime el Conquistador. Menuda tomatina y no la de Buñol, juzgó para sus adentros al ver el espectáculo ecuestre.
Después, el madatario regional tenía previsto abandonar el catafalco de la Crida con los últimos acordes del Himno, cuando el tenor ataca el "Vixca, vixcaa, vixcaaa!!!". De hecho, el hombre-caballo aguardó allí abajo relinchando sin comprender el porqué de la demora de su apuesto jinete. Al parecer, la arenga bilingüe de la alcadesa echó por la borda el plan de abandonar las torres entre el gentío. Pero hubo de conformarse con hacer mutis por el foro sin apenas ser visto, pues las comisiones falleras andaban como locas consultando el diccionario de barbarismos y/o confeccionando memes virales.
La conquista de Valencia puede esperar, total, es cosa de días y el tiempo corre a nuestro favor, pronunció en voz baja valiéndose del mayestático tan de su gusto. Luego, los dos, el príncipe y el cronista pararon frente al Palacio de los Borgia sin detener sus miradas. El jefazo levantino había liberado de imputados aquella cámara repleta de presuntos. ¿Pero habría alguien en España que valorara esta habilidad suya exhibiendo las líneas infrarrojas como antes sólo lo había hecho el guerrero Han Solo con su espada láser? No, no y mil veces no. Llegar a esta conclusión le apenó pero continuó un paso por delante del escribidor como si nada del pasado le fuera a distraer de su cometido: aplazada unas semanas la conquista, se disponía a emprender la
reconquista. Y así fue como la pareja alcanzó la
plaza de la Virgen, punto en el que don Alberto le recordó a Montañés lo cerca que se hallaban del Santo Grial. Gracias a su cinefilia, el presidente por accidente logró mantenerse en modo Harrison Ford unos instantes más, pero ya no como el star galáctico de Star Wars de Lucas sino como el arqueólogo indi de la Última Cruzada de Spielberg. Y barruntó: claro está, eso es lo que yo necesito: una cruzada en busca del Carca Perdido y, de paso, una redada para la captura del Topo Maldito. Sumido en estas ensoñaciones Fabra se despidió del juntaletras acelerando el paso en dirección a la capilla del cáliz.
El autor de "Los días del trencadís" y el protagonista de la Crónica se despidieron de nuevo; la última vez que lo hicieron fue entre las paredes de oropel y zócalos cerámicos del salón Dorado, ahora, en medio de la calle, junto al dios Turia, a un paso de la librería de tres al cuarto donde siempre era Octubre y hoy había de presentarse el libro de marras.  

Recuerda: Presentación de "Los días del trencadís" a cargo de Joan Montañés Xipell, junto a Sergi Pitarch, presidente de la Unió de Periodistes, y al actor Tonino ("La Doña"). 4 de marzo, 19h. en la Llibreria 3i4, Octubre CCC, calle Sant Ferran, 12. València.



sábado, 28 de febrero de 2015
Publicado por Cronista Montañés

Primarias en el Blog

El blog Como presidente de esta nuestra Comunitat ha alcanzado la friolera de los 15.000 lectores. Para celebrarlo el Cronista Montañés (y su presi) hacen público el ránking de los post más compartidos o más megustados en el año de vida de la bitácora y, ya de paso, conmemorar el 750 aniversario de un colega, el Cronista Muntaner. De este modo se abre el plazo de un mes (hasta el próximo 4 de marzo, día de la presentación de Los días del trancadís en la librería 3i4 de València) para que los seguidores de las aventuras del Molt-Ho Fabra participen a golpe de clic en la elección definitiva. Es algo así como apuntarse a las primarias de los partidos que organizan primarias y de ejecitar un poco el dedo como hacen los partidos que organizan dedazos.   
Si eres fan, fan, fan, pero fan post(er), no puedes quedarte sin concurrir, abre de nuevo tu enlace favorito y dale a la tecla de compartir.
Ya sin más preliminares, los cinco post nominados son (prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr):

1.—De "vacas" cortas.  Una historia de superación muy difícil de superar, la de unos hombres que, desde la popular urbanización de las Playetas de Oropesa sur-mer, quisieron situar a su olvidada provincia en el mapa de la historia. Claro que no estaban solos, contaban, para este magno propósito, con la inestimable ayuda de don José María Aznar, especialista en sacar a los sitios del rincón de la Historia.

2.Tigres en Morella. Drama épico en el que se narran las preripecias de Ximo Puig, un tipo más morellano que el General Cabrera, que desde la más tierna infancia guarda un secreto: alcanzar la presidencia de la Generalitat de Valencia. Para ello ha acumulado altas dosis de experiencia y renovación, las dos armas con las que el socialista porteño se piensa que le tocará el bastón de mando en la tómbola de las próximas elecciones autonómicas.

3.—Besos de Kukutxumusu. Mónica Oltra acaba de ganar unas primarias en las que era la única aspirante a Molta. El Cronista, desde las páginas de Los días del trencadís ya apostó por ella mucho antes de que Compromís abriera el melón de sus enigmáticas votaciones. Es decir: lo veía hasta un tonto: Oltra tiene garra, tiene fuerza, tiene juventud, hui, huuu... bueno paro que voy a parecer Jose-Luis-Moreno-sin-sus-muñecos.

4.Rita indultada. Película del género  musical en el que la alcaldesa perpetua protagoniza la canción de Penélope de Serrat. El cantautor charnego, como si predijera los derroteros por los que iba a atravesar la vida de Rita Barberá, compuso esta letrilla premonitoria. Así, tal como se cuenta en la canción, la protagonista espera sentadita en un banco en la estación con su bolso de Louis Vuitton a que vuelva su amante. Claro que, para cuando mira el reloj, el banco ya se lo ha quedado La Caixa por un euro. Nai-nai-no-naaaaa-nai-no-nai-no-noo.

5.—La orden de Calatrava. En realidad este post es el responsable del título del libro (no esperéis a que rueden la película y leedlo: en abierto, a través de Como presidente de esta Comunitat, o, pay-per-view, en las mejores librerías). Y es que Los días del trencadís, lo mismo que ocurre con la arquitectura del incomprendido Calatrava, es la metáfora de nuestro tiempo: todo se cae. Visto así, si se cae el Pacto del 78, el unipartidismo del PPSOE y hasta el rey Juancarlos ¡cómo no se van a caer unos balsosines mal pegados!, dijo el fantásma de la ópera del Palau de les Arts en defensa propia.

Creo que el universo de las tres uves dobles y la galaxia de la protección de datos no impedirán, en una ocasión tan especial, conocer quién es la persona que más veces ha votado y, aunque haya que mover Roma con Santiago, tras el recuento definitivo el autor de estas bitácoras se compromete a obsequiarle con la entrega de un ejemplar dedicado del libro-crónica. Por su parte, la Generalitat, como entidad patrocinadora de este evento de baratillo, le ofrecerá un vale canjeable por una horchata con fartons, a la persona que aporte algún dato sobre la identidad oculta del topo, el individuo que el Cronista Montañés avistó por última vez en Alboraya y que de forma muy poco ejemplarizante dejó escapar.
 And the winner is...







lunes, 9 de febrero de 2015
Publicado por Cronista Montañés

Crítica Emili Piera


viernes, 12 de diciembre de 2014
Publicado por Cronista Montañés

Los días del trencadís


Los llamados días del trencadís sucedieron
entre el otoño de 2013 y el verano del año siguiente. Acontecieron tan sólo unos meses después de que que las profecías de San Malaquías anticiparan la proclamación de un papa negro y el calendario de los antiguos mayas señalara el fin de la raza humana. Este periodo, aunque duró aproximadamente lo mismo que una gestación, no alumbró nada concreto ni siquiera clasificable. No obstante, y a pesar de la dificultad para definir lo inefable, diré que la Historia en este tiempo nuevemesino preñó las horas de acontecimientos extraordinarios, hechos inopinados y, tras resistirse como una hembra primeriza, rompió aguas junto a otros elementos.
La ruptura, lejos de ser planetaria, focalizó su carácter apocalíptico en la península ibérica, una región del globo que evidenció las endebles costuras de los continentes. Comenzó afectando a las placas tectónicas sumergidas bajo las costas levantinas con el consiguiente reflejo en la caprichosa escala Richter y en el pertinaz separatismo catalán. El terremoto posteriormente alcanzó a las altas magistraturas del Reino de España, desde la corona de los Borbones al sofisticado sistema de equilibrios bipartitos. También sacudió con fuerza a numerosos monumentos erigidos en la época de los pelotazos. Romperse –qué remedio– es el sino fatal de las burbujas y el de las baldosas. De estamanera, una mañana, como si se tratara de un maldeojos bíblico, o como si los indios mayas, con retraso, fueran a llevar la razón con su famoso almanaque, comenzaron a llover cascotes cerámicos del cielo valenciano.
De inmediato se produjo un gran apagón que dejó a los telespectadores sin sintonía en los aparatos de televisión y a los radioyentes sin señal en sus transistores. La babélica confusión de lenguas, antaño ordenada por Yavé, descendió a niveles de incomprensión oral y escrita entre los hablantes de un mismo idioma. De igual modo, los internautas se comunicaban cada vez con mayor dificultad con sus congéneres analógicos, una convivencia dificultosa que recordaba bastante a la que sostuvieron nuestros primeros padres, los evolucionados cromañones, con los inadaptados neandertales.
En otro orden de cosas, los ministros, fieles a la tradición mariana, encomendaron la suerte de sus carteras a las vírgenes más milagreras del país, pues no concebían mejor salida del túnel que comenzar a vislumbrar una lucecita en su extremo más oscuro. Los cantautores siguieron diciendo no, pero eso tampoco representó ninguna novedad en el gremio. Un artista aseguró que una estatua le había hablado tras haberse precipitado al suelo después de arreciar el viento del norte. Un obispo, tal como acostumbraba a predicar en los sermones dominicales, atribuyó esta plétora de calamidades a las concurridas cabalgatas de los hombres nocturnos. Su eminencia clamaba en el desierto, sabía que aquellas palabras ya no eran del agrado de Roma. Y es que el pontífice, aunque resultó evidente con solo mirarlo que no se trataba de ningún negro, era jesuita, que para el caso fue infinitamente peor.
Entonces sucedió un hecho que algunos calificaron de paranormal y otros de simple superchería para el consumo de los crédulos: resucitó un muerto. El señor Pablo Iglesias, el revivido, justo unas horas antes del séptimo día, todavía en la sexta noche, comenzó a hablar por los codos y a proferir sus primeros mandamientos contra la castidad, las mordidas, las dietas, las bufandas y el pepesoe. Tras un bloque de publicidad, este Lázaro se explayó, a modo de parábola, sobre la imposibilidad de que un pobre lograra atravesar las puertas giratorias del paraíso, por donde entraban y salían los ricos tan ricamente.
Estos episodios, sin aparente conexión entre ellos, y otros, perfectamente concatenados, sucedieron en los llamados días del trencadís.


lunes, 10 de noviembre de 2014
Publicado por Cronista Montañés

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